Los precios se suben al techo

Las cotizaciones seguirán altas por baja disponibilidad de terneros y alta demanda mundial de carne. Cada kilo que se vende tiene un poder de compra inédito. Cómo hacer que los buenos valores se conviertan en mejores negocios.

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Estamos transitando una de las mejores zafras de la historia en términos de precios. Los terneros de 160-180 kg cotizan en dólares un 143% por encima de las últimos 5 abriles. En pesos y contra la inflación, la hacienda toma una ventaja del 36,7% en el mismo período. Tomando como referencia remates auspiciados por Angus, un ternero de 160-180 kg cotizó en marzo de 2026, en promedio, $7280/kg, lo cual implica una suba de 89% respecto a marzo 2025.

Desde la oferta, los fundamentos son alcistas para los precios: el año comenzó con una disponibilidad de terneros y terneras reducida. Según datos de existencias, unas 200.000 cabezas menos con respecto al año pasado. A su vez, el movimiento de terneros y terneras desde campos de cría viene a un ritmo lento, en los primeros 3 meses del año salieron de campo de cría 310.000 cabezas menos, es decir un 12% menos con respecto al primer trimestre de 2025.

Las empresas, en general, no tienen urgencias económico-financieras y cada kilogramo que se vende tiene un poder de compra inédito. Los precios actuales y las buenas perspectivas hacia adelante, junto con una macroeconomía menos turbulenta, reducen las intenciones de venta, cada kilo ganado a campo es beneficio económico.



El mundo y la Argentina

Saliendo de la micro ganadería argentina, el panorama internacional es alentador. En el mundo, la ganadería está en alza, con hacienda con precios récords en los países referentes, al igual que los precios de la carne vacuna de calidad. La cuota Hilton tocó los 24.000 dólares por tonelada, cuando el promedio de los últimos 10 años fue de 12.800 dólares. Crece en forma sostenida la demanda mundial, hace 10 años se exportaba el 17% de la producción mundial, para 2026 se prevé que la participación ascienda al 22%. La tendencia implica que, en los países productores, cae el consumo de carne vacuna.

En este escenario Argentina toma provecho, mejorando el acceso a mercados claves a través cupos o cuotas con reducción arancelaria como EE.UU. y UE. China mantiene las condiciones preexistentes de cantidades (volumen) y aranceles para Argentina, lo cual nos beneficia por el recorte realizado a importaciones procedentes de Brasil, principal proveedor, y Australia.

Analistas y referentes de distintas firmas procesadoras en el mundo coinciden en un ciclo largo de precios sostenidos. En abril pasado Marcelo Secco, CEO para Uruguay de MBRF, estimó precios firmes para los cortes sin hueso hasta fin de año. Simon Quilty, uno de los referentes de la consultora Global AgriTrends (Australia), señaló el año pasado que la oferta acotada y la firmeza de precios de la carne vacuna se mantendrá hasta 2027-2028.

Ahora bien, por más que queramos, los precios no pueden crecer indefinidamente, hay un freno que pone el mercado en busca de su equilibrio. Llega el momento de empezar a pensar cómo tomar provecho de este presente para que el buen precio se convierta en buen negocio.



Hacia los buenos negocios

En materia de precios (p) aún queda un terreno para avanzar: la descomoditización y romper los promedios, porque la calidad desconoce techos. Por ejemplo, durante la campaña pasada la cotización de las Madres Angus Seleccionadas (MAS) fue el equivalente a 103 kg de novillo más que la de las vaquillonas Angus generales, evaluadas siempre que coincidieron en un mismo remate.

En el mismo sentido, este año se presenta el programa Ternera Angus Certificada (TAC), una herramienta que busca valorizar la reposición desde el origen. El sistema permite evaluar y certificar terneras en el propio campo, generando respaldo comercial y diferenciación en el mercado.

Desde el lado de la producción (q) tenemos desafíos y oportunidades muy claras a la vista. En campos de cría, el costo número 1 es de estructura, entre un 70% y 80% sólo en concepto de alquiler o costo oportunidad de la tierra. Si no somos capaces de incrementar la productividad, producir más con los mismos recursos, vamos a estar trabajando para esa estructura (tierra, impuestos, salarios, movilidad, etc.).

La buena noticia es que los costos variables, aquellos que como contrapartida nos permiten generar más kilos de carne, son muy competitivos respecto al precio del producto final en cuestión. Las inversiones en una genética capaz de expresar al máximo la cantidad y calidad buscada son claves para potenciar el trabajo realizado sobre manejo, sanidad y planificación forrajera. Con respecto a ésta última, desde el primer pasto al último grano presentan valores mínimos históricos en kg de novillo. El desafío está en producir, caso contrario el insumo más barato puede resultar el más caro.

La diferencia de resultados económicos está en la productividad y calidad. Los resultados dependen de las variables que están a nuestro alcance, la supervivencia y superación es proactiva; ya no me salva la inflación, me tengo que salvar yo.


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