Un equipo consolidado que trabaja de memoria
Experiencia, capacitación y compañerismo sostienen la tarea de quienes coordinan la certificación de Carne Angus en frigoríficos de todo el país.
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Hace casi 5 años que trabajan juntos en Angus, se conocen muy bien y valoran el clima de trabajo y la tarea conjunta que llevan adelante. Son Ignacio Harris, Sonia Chaves y Gastón Alberio, integrantes del equipo del Programa de Carne Certificada Angus, gestión que implica también coordinar la tarea de unos 30 certificadores que trabajan en las plantas frigoríficas.
Ignacio Harris (73) cuenta con una amplia trayectoria vinculada a la carne vacuna. “Comencé a trabajar en el Senasa en 1976, en el frigorífico CAP La Negra. Estuve allí 5 años. Me interesaba especialmente la clasificación y la tipificación que realizaba la Junta Nacional de Carnes y la visión del novillo en pie y la res que produce”, cuenta.
Allí ingresó en 1980, donde inició su carrera como clasificador y tipificador de ganados y carnes. Estudió veterinaria durante algunos años y en la Junta hizo el curso de técnico en Carnes, trabajando en esa tarea en frigoríficos de todo el país, donde construyó su experiencia profesional. Tras su cierre, trabajó en distintas actividades relacionadas con el agro.

Ignacio: “Disfruto es estar en los frigoríficos, observar la hacienda y capacitar a la gente”.
“A comienzos de los años 2000, Hereford y Angus estaban desarrollando, junto con el Senasa, sus atributos de carne. Trabajé en el atributo Hereford y, junto con Pío Firpo, por Angus, el área de calidad del Senasa y los departamentos de exportación y campo, elaboramos un protocolo para presentarlo ante la Unión Europea”, dice Ignacio.
Ese trabajo permitió que los atributos de calidad y de etiquetado, fuera de la Unión Europea, fueran aceptados para el ingreso de carne Angus y Hereford y, en 2001, se dictó la Resolución 280, que continúa siendo la base normativa del sistema.
Tras 15 años en Hereford y habiendo también sido responsable técnico de la certificadora Food Safety, Ignacio ingresó a Angus en 2016, donde actualmente es Gerente de Carnes y Director Técnico del Programa.
Se arma el equipo
Allí se reencontró con Sonia Chaves, a quien ya conocía del trabajo en frigoríficos. Empezaron a revisar el programa, actualizar el protocolo y corregir distintos aspectos, en tiempos en que también se producían hamburguesas Angus para Mc Donald’s y se realizaban controles en plantas de ciclo 2. “Con el crecimiento del programa incorporamos a Gastón, que se desempeñaba como certificador y cuyo trabajo siempre había sido muy sólido”, señala Ignacio.

Sonia: “Lo que más valoro es el equipo que formamos”.
Sonia Chaves (45) es Licenciada en Alimentos, egresada de la Universidad Nacional de Lanús, y cursó una Maestría en Alimentos en la UBA. Su trayectoria siempre estuvo vinculada con el área de calidad, primero en cosmética, luego con bebidas alcohólicas y finalmente con la carne vacuna. Llegó a Angus en 2014.
“Mientras trabajaba en un frigorífico, una persona que se desempeñaba como certificador me comentó que había una vacante en Angus. Envié mi currículum y tuve una entrevista. En paralelo ingresé en Guaicos, una planta de ciclo 2 de Frigorífico Gorina, pero a los 2 meses me convocaron desde la Asociación y me incorporé”.
Dentro del Programa de Carnes de Angus, Sonia se ocupa de la emisión de certificados, la facturación y la revisión de los manuales de los frigoríficos, que deben adecuarse a las exigencias de cada proceso de certificación. Desde hace algunos años, colabora también con el Programa ERA. “Me capacité en la interpretación y en la toma de imágenes ecográficas. Son dos tareas relacionadas con mi trabajo, aunque requieren entrenamientos específicos”, agrega.

Gastón comenzó como certificador en plantas y luego se integró al equipo, coordinando tareas operativas.
Gastón Alberio (44) es médico veterinario, egresado de la UBA, trabajó como docente de Biología y Educación para la Salud, se especializó en Salud Pública e hizo un posgrado de 2 años en Calidad e Inocuidad Agroalimentaria.
“Siempre me interesaron la ganadería y el agro, aunque, por haber vivido toda mi vida en la ciudad de Buenos Aires, no me resultó sencillo insertarme en ese ámbito. Conocí a Ignacio por intermedio de un amigo y así empecé a trabajar en frigoríficos como certificador de Angus, en 2018. Durante casi 5 años recorrí distintas plantas, en especial Frimsa, y en 2021 me incorporé al equipo estable del Programa, trabajando en la oficina, en aspectos de calidad y coordinando las tareas operativas con los frigoríficos y certificadores, junto con Ignacio y Sonia.

La tarea en la oficina, aunque rutinaria, también tiene sus desafíos.
Pros y contras
¿Qué es lo que más y lo que menos disfrutas de tu trabajo en Angus?
(Ignacio) Lo que más disfruto es estar en los frigoríficos, observar la hacienda y capacitar a la gente. Hay una dimensión docente que siempre me interesó: enseñar, dar charlas y trabajar directamente con los equipos de las plantas. Conozco a muchos de los actuales propietarios de grandes frigoríficos, desde que eran matarifes y yo tipificaba su carne, de modo que existe una relación construida durante muchos años. Lo que menos me gusta es permanecer encerrado en la oficina. Prefiero el trabajo de campo y de planta. De todos modos, en Angus hay un gran compañerismo, lo que hace más llevadera esa parte de la tarea.
(Sonia) Lo que más valoro es el equipo que formamos. Es un grupo sólido, con mucho compañerismo entre los 3, y el ambiente laboral es muy bueno. Nos llevamos bien y podemos resolver juntos cualquier problema que surja. Aunque la emisión de certificados y la facturación puedan parecer tareas monótonas, siempre aparecen situaciones nuevas que requieren una solución, y eso hace que el trabajo diario no sea rutinario. Lo que menos me gustaba era viajar, principalmente porque me alteraba la organización familiar. No se trata de una dificultad con la tarea en sí, sino con cómo compatibilizarla con mi rutina personal.
(Gastón) Lo que más me gusta es viajar, conocer plantas, recorrer rutas y vincularme con la gente. Cada frigorífico tiene características diferentes y resulta muy interesante conocer su funcionamiento. La parte que menos disfruto es la administrativa y rutinaria, propia del trabajo de oficina, aunque incluso allí aparecen desafíos y problemas que obligan a buscar soluciones.
Gastón agrega que “durante los últimos años también tuve la posibilidad de participar en ferias internacionales, como SIAL París y Anuga. Es una experiencia muy enriquecedora, porque permite conversar con propietarios de frigoríficos, conocer sus experiencias y tomar contacto con personas de distintas partes del mundo, con culturas y puntos de vista muy diversos”.
Sonia suma que “otro aspecto positivo es que la Asociación facilita la capacitación. Cuando necesitamos realizar un curso, nos brinda apoyo y prácticamente todos los años podemos incorporar alguna formación. En mi caso, esa posibilidad fue fundamental para capacitarme en ecografía”, destaca.
En este sentido, Ignacio agrega que “la capacitación forma parte de los requisitos de la norma ISO/IEC 17065, bajo la cual funciona nuestro sistema de certificación. Esa norma también exige imparcialidad, igualdad de tratamiento para todas las plantas y el cumplimiento de una serie de procedimientos documentados”.

Gastón, Sonia e Ignacio integran un grupo unido que conoce y complementa las fortalezas y debilidades de cada uno.
Acompañar el crecimiento
Consultados por Revista Angus sobre si tenían alguna propuesta de mejora para la tarea que realizan, Ignacio destacó que “el crecimiento del Programa hace necesaria la incorporación de una persona más, al menos inicialmente con dedicación parcial. El año pasado certificamos alrededor de 8.300 toneladas y este año ya alcanzamos aproximadamente las 13.000 toneladas. Al mismo tiempo, Sonia tiene tareas adicionales vinculadas con la interpretación ecográfica, especialmente durante las exposiciones importantes. Un refuerzo permitiría distribuir mejor la emisión de certificados y liberar a Gastón para realizar más visitas y auditorías”, explicó.
En este sentido, Sonia señaló que “al principio no consideraba imprescindible sumar otra persona, pero el aumento del volumen de trabajo cambió la situación y actualmente, una incorporación a tiempo parcial ayudaría a sostener el funcionamiento del área”.
Y Gastón coincidió con sus compañeros en que “una persona más permitiría atender mejor las tareas administrativas y dedicar más tiempo a las plantas. Los 3 trabajamos de manera permanente en la modernización del programa, con el objetivo de agilizar los procesos, aumentar la eficiencia y emitir más certificados en menos tiempo”.
Sobre este punto, explicó que hace unos 4 años se reemplazó el sistema informático y se incorporaron mejoras, y que el crecimiento del volumen certificado exige revisar continuamente los procedimientos y buscar herramientas que permitan procesar la información con mayor rapidez y precisión, agregó Gastón.
Solidez y estabilidad
Para cerrar la nota, Revista Angus les preguntó a Ignacio, Sonia y Gastón si querían agregar algo que no le hubiéramos preguntado y sus respuestas fueron coincidentes:
Ignacio: “Destacaría la solidez del equipo de Carnes. Llevamos casi 5 años trabajando juntos y nos conocemos muy bien. Esa continuidad nos permitió alcanzar un nivel de coordinación importante: entendemos cómo trabaja cada uno, intercambiamos ideas con confianza y sabemos cuáles son nuestras fortalezas y debilidades”.
Sonia: “El conocimiento mutuo hace que podamos organizarnos y resolver los problemas con mayor facilidad. Cada uno aporta desde su especialidad y, con el tiempo, aprendimos a complementarnos. Es un equipo afianzado, que en muchos aspectos ya trabaja de memoria”.
Gastón: “La estabilidad del grupo es fundamental. Nos permite distribuir las responsabilidades con claridad y sostener el trabajo cotidiano, incluso cuando aumenta el volumen de certificaciones o aparecen situaciones imprevistas en las plantas”.
Como corolario, Ignacio agrega que “ese buen vínculo no se limita al área de Carnes. Una de las principales virtudes de la Asociación es el clima que existe entre las distintas áreas. Hay compañerismo y una disposición general a colaborar. Aunque se produzcan recambios, quienes se incorporan comprenden rápidamente esa manera de trabajar y se integran al equipo”, concluye.


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